Limpio.

Mathias Krell en un día cualquiera

Me encuentro en un éxtasis orgánico que estimula pensamientos.

¿Cómo es que esto existe en la cruda realidad?

La simple noción de una vida mejor vivida.

Cuerpo, espíritu, y conexión con lo global.

Un pajarito despega de la silla a mi derecha.

Me da la poética ilusión de representar una señal.

Quizá el reflejo viviente de que estoy por elevarme,

O una mera ilustración de nuestro flujo natural.

Ahora, ¿cómo canalizo esta energía sin un clímax evidente?

Sin orgasmos o una dosis que me haga delirar.

Solo el simple shawarma que me estoy por devorar.

Y un transporte público que facilita mi camino hacia el hogar.

Si me esfuerzo, un poquito, disfrutaré de cualquier interacción.

Intercambiando “buenas tardes” con alguna señora mayor…

Quizá un breve comentario cómico con quien cobra mi boleto,

O el descanso rítmico, sentado junto a aquella melódica canción.

De todas formas, me sentiré vivo, por primera vez hace un montón.

Limpio de sustancias tóxicas que alteran mi razón.

Reemplazando al Ego hambriento por amor a Dios.

Bailando mano a mano con mi propio corazón.

Anterior
Anterior

Decisiones.