Decisiones.


Tomar una decisión

es como poner el mundo en mis manos.

Sostener ciegamente el cuello de un pajarito

y confiar en que no se va a quebrar.


Si me concentro demasiado, peco del brusco uso de mi fuerza,

haciendo de sus pequeñas entrañas un panorama grotesco.

Pero si mi mano fluyera sin control,

volaré junto al pajarito,

como un padre que enseña con su mero actuar.

Quizás, nos detendría una ventana…

pero caeremos juntos en el golpe,

y moriré sin culpa o responsabilidad.

Anterior
Anterior

Bautizado.

Siguiente
Siguiente

Limpio.