Decisiones.


Tomar una decisión
es como poner el mundo en mis manos.


Sostener bruscamente el cuello de un pajarito
y confiar en que no lo voy a quebrar.


Si me concentro mucho, peco del maluso de mi fuerza,
y hago de sus entrañas un panorama grotesco y sangriento.

Pero si mi mano fluye sin control,
Volaré junto al pajarito como un padre que enseña con su mero actuar.


Quizá una ventana nos detenga,

pero caeremos juntos en el golpe,

y moriré sin culpa o responsabilidad.

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Limpio.